La cantante

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“Así es como el blues debe sonar:

como el mismísimo Diablo”

 

Mute Records 1992

Lista de temas:

1.-My Love Will Never Die
2.- Reap What You Sow
3.- Were You There When They Crucified My Lord?
4.-Gloomy Sunday
5.-Balm In Gilead/Swing Low, Sweet Chariot
6.-Insane Asylum
7.-I Put A Spell On You
8.-Let My People Go
9.-See That My Grave Is Kept Clean
10.-Judgement Day

 

Por Nick Butler

Después de un disco como el de Plague Mass, el único lugar hacia donde Diamanda podía ir, era a uno muy alejado del Pop. Pero desde que se llama Diamanda, el Pop sólo es mencionado en citas.

Seguramente aquí encontrarás canciones que ya has escuchado antes, pero mientras los que la antecedieron estaban tratando de ser oscuros o alternativos, ella los hace parecer como pequeños cachorros.

“Gloomy Sunday” convierte a Billie Holiday en algo parecido a Kylie Minogue, “ I put a spell on you” hace a Screamin´ Jay Hawkins, Nina Simone y Creedence Clearwater Revival sonar a Gareth Gates, Whitney Houston y Keane.

Y es quizás uno de sus discos más accesibles, por que mientras que Plague Mass era verdaderamente terrorífico, The Singer es completamente menos terrorífico. Siempre que alcanza esas notas bajas, guturales, demoníacas, llegando el extremo de la voz humana, parecería como si todos estuviéramos a punto de morir.

Lo mismo sucede cuando grita como alma en pena, es como un ángel siendo violado. ¿Acaso Robert Johnson ha sido poseído por el diablo?, de ser así, Diamanda Galás es el diablo. “Gloomy Sunday” es famosa por ser la canción culpable de provocar más suicidios que ninguna otra y aquí hay una mujer cantando como si fuera directamente responsable de ello. “ Swing Low Sweet Chariot” estaba pensada para ser un canto espiritual, una plegaria que se eleva al cielo y de pronto, suena como si el carruaje del que habla la canción, hubiera sido arrastrado al infierno por perros infernales de cacería, mientras la canción resignada se sumerge poco a poco en la oscuridad. “I put a spell on you“ es más estridente (durante el primer minuto y veinte segundos, la única palabra que canta es “diablo”). Una y otra vez. Y todo esto suena, mientras de base, hay un desenvolvimiento similar en el piano.

Es curioso el que haya tenido que hacer este disco, por que siempre existió algo de blues en su trabajo, aunque haya decidido ir mucho muy lejos en el avant-garde. Eso es lo que lo hace verdaderamente especial. “ Let my people go” es quizás la pieza más directa de todo su catálogo, contiene una apabullante súplica.

Poniéndonos en el contexto de su vida y su trabajo como activista a favor de enfermos con SIDA, qué increíble es saber que alguien pueda convertir todo eso en algo espiritual.

¿Aún no has escuchado esto?

Hijo, tu no sabes lo que es el blues.

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