Felicidades Diamanda

Queremos festejar el cumpleaños y la trayectoria de Diamanda Galás con un acróstico escrito por Aldo Olvera Alarcón:

 

Dulce señora de finos y delicados aromas

Imagen eterna del hermoso oscuro

Amor, tristeza y tragedia reflejan tu divino rostro

Mejor inspiración no ha tenido mi mente cansada y mi corazón roído

Admiración de todos los que te siguen tan fervientemente

No hay nada mejor que escuchar esa voz de vino, embriagante y delicioso

Dulce señora, madre de la nueva generación musical, sigue dándome de beber con tu arte

Arte que jamás tendrá fin y ni será pasado

Gracia y radiante talento, volcán y sol helénico que ha venido a hablar por nosotros

Amantísimo consuelo y bálsamo de los que sufren,

Limón y sangre lloras al dejar tu voz desgarrada cuando te entregas con tu piano al escenario.

Ansías con todas tus fuerzas que “dejen libre a tu gente” para el mejor equilibrio humano

Sola te levantas a luchar contra el diablo y sus servidores, mi dulce y preciosa flor de jardín griego.

 

Para una mujer excepcional, yo la peor piraña de todas….

 

A 100 años de Billie Holiday

 

Fuente: Aldemedianoche  elmundo.es/cultura | Pablo Sanz | abril 4, 2015

Se dice que el dolor agudiza la creatividad, por lo que no extraña que su vida fuera una obra de arte constante y entera. Y es que más que en el dolor, ella vivió en una herida abierta que supuró talento, crueldad y humillaciones a borbotones. Billie Holiday(Philadelphia, 1915 – Nueva York, 1959), la cantante más definitiva de toda la historia del jazz, no fue un juguete roto, sino una chica con una sombra permanente de mala suerte, tanto por la época y la sociedad en la que hubo de sobrevivir como los amores errados a los que se abrazó. Ella misma dijo en su autobiografía ‘Lady sings the blues’(Editorial Tusquets): “Puedes ir vestida de raso, con gardenias en el pelo y no ver una sola caña de azúcar en varios kilómetros a la redonda y, aun así, seguir trabajando en una plantación”. Lady Day hubiera cumplido este martes 100 años.

 

Jose James y Cassandra Wilson han sido los dos primeros artistas que han entregado estos días nuevo disco conmemorando el centenario del nacimiento de Billie Holiday, ‘Yesterday I had the blues’ y ‘Coming forth by Day’, respectivamente. La también cantante Cecile McLorin actuará en su homenaje en el Licoln Center de Nueva York y ya se avecina una nueva biografía, ‘Billie Holiday: The musician and the myth’, que se sumará a publicaciones como la mencionada ‘Lady sings the blues’ o la magnífica ‘Con Billie’ (Global&Rhythms), escrita por Julia Blackburn e inspirada en el prolijo y amplio material que acaparara en su día la periodista Linda Kuehl.

En este siglo han aparecido voces maestras en el jazz, incluso voces que bien pueden rivalizar en audacia y emoción con el lamento vocal de la Holiday. Y, sin embargo, todavía está por descubrirse una cantante que concite tanta unanimidad en torno a una canción tan arrebatada como arrebatadora. Y tan herida, porque no se entiende cómo esta mujer fue capaz de vivir en la cima del jazz golpeada de tanta desgracia. Se insiste: Billie Holiday, a pesar de sus excesos, no fue lo que llamamos un juguete roto, sino una mujer que caminó por la vida sin desaliento, a pesar de las muchas piedras que se encontró -y le colocaron- a cada paso.

Sabida es esa infancia fracasada, que pronto la colocó, no ya en la adolescencia, sino en la madurez de una cría que descubrió en su voz y en el jazz la única posibilidad de ser feliz. Un rato, un ratito, porque profesionalmente también tuvo que aguantar lo suyo, como mujer y como negra. Fue violada cuando tenía 10 años y hubo de cambiar la bicicleta o el balón por el cepillo y la fregona, limpiando en un burdel que -cosas del destino- le permitió escuchar a Bessie Smith y Louis Armstrong a través de una jukebox que entretenía a la clientela mientras esperaban turno. Puede decirse que el blues y el jazz salvaron a aquella niña de entregarse plenamente a la prostitución.

En ese tiempo, claro, Billie Holiday era Eleanora Fagan, hija de Sadie Fagan y un músico de jazz, Clarence Holiday, que pronto abandonó a su suerte a sus dos mujeres: “Mamá y papá eran un par de críos cuando se casaron, él tenía 18 años, ella 16 y yo 3. Fue un milagro que mamá, Sadie Fagan, no fuera a parar al correccional y yo al reformatorio. Pero ella me quiso desde el mismo instante en que notó en su vientre un suave puntapié mientras fregaba suelos”.

Así pues, la niña huyó de aquellas malas sombras buscando un futuro todavía incierto en Nueva York. Tenía 13 años y su primer intento como artista tuvo lugar en el Pod’s and Jerry’s de la calle 133, primero como bailarina, luego como cantante; en la prueba que le hizo el dueño del local interpretó ‘Travellin’ all alone’, conmoviendo a todos los asistentes. Ella lo recordó en sus memorias: “Si a alguien se le hubiera caído un alfiler, habría sonado como una bomba. Cuando finalicé, todos aullaban y levantaban sus vasos de cerveza”. En aquel momento nació Billie Holiday, nombre que Eleanora tomó de Billie Dove, la gran estrella del cine mudo y, en aquel momento, el espejo de todos los sueños que la cantante tenía. Su segundo apodo, ‘Lady Day’, se lo puso el gran amor de su vida, mal correspondido, el saxofonista Lester Young, con el que compartió tantos escenarios y tantas grabaciones.

Sobre el escenario Billie Holiday era toda luminosidad, volviendo a la cruda realidad cuando se bajaba de él. No se la permitía ningún contacto en el público blanco, tenía que acceder a los locales por la puerta de atrás, cobraba menos que sus compañeros… A ello se le sumaba su adicción a la heroína, que la granjeó numerosos problemas y un paso por la cárcel de cruel recuerdo, por no hablar de las parejas que tuvo, maltratadores de profesión, tipos mafiosos, crueles, a los que retrató en canciones como ‘My man’ o ‘Ain’t nobodys business’. Pronto captó la atención de una de las orquestas de swing de mayor éxito en aquel Estados Unidos de 1933, la de Benny Goodman -por mediación del productor John Hammond-, para encontrarse cuatro años después integrada en esa maquinaria mucho más jazzística y fogosa que fue la de su admirado Count Basie, donde conoció al mencionado Lester Young.

Llegado ese momento, Billie Holiday ya había hecho de su voz un lamento vocal con una hondura emocional mágica, con una sensibilidad en el fraseo realmente única e irrepetible. Se dice que nadie como ella pronunciaba con tanta emoción desgarrada las palabras “love” o “baby”. “Trato de improvisar como Louis Armstrong o Lester Young. Lo que sale es lo que siento. Odio las canciones en línea recta. Tengo que cambiar los tonos y ajustarlos a mi propia forma de entender la música. Esto es todo lo que sé”.

 

RUINAS : Documental sobre el SIDA (Grecia)

RUINAS

Poderoso Documental acerca del estigma del SIDA.
Es la historia de un grupo de mujeres VIH +, detenidas por la policía, acusadas y expuestas.

Con subtitulos en Español y música de Diamanda Galás.

Reseña concierto en Estocolmo

Estocolmo Música & Artes

Viernes 2 de Agosto, 2013

Por Daniel Hanberg Alonso
Foto: Annika Berglund / Estocolmo Music & Arts

La Diva Avant-garde ofrece ruido simbólico.

En medio de un gran público  y bajo el ardiente sol se levanta vestida de riguroso negro la Diva del Avant-Garde: Diamanda Galás. Ella toma el micrófono en la mano, mientras que el oscuro sonido sale de los altavoces y de su boca emana un llanto, un lamento. Los visitantes que no están familiarizados con la diva de la ópera, miran asombrados el escenario, estupefactos. Después de que aquél grito se prolongara por unos minutos, ella va y se sienta al piano. Lo que sigue puede ser descrito como escuchar cine mudo alemán expresionista, con temática de horror. Diamanda gritando casi todo el concierto, su voz resuena en todo el auditorio, es gutural, es suave, posee todas las técnicass para llevarla al máximo nivel.

La oscuridad es casi de miedo, se siente como si estuviera en una película de Tarkovsky. Es a la vez maravillosa y fascinante como un apocalipsis total. Muchos en la audiencia tapan sus oídos cuando aúlla Diamanda y hace sonidos como si estuviera tratando de romper el cristal con su voz. Cuando el concierto se acercaba a su fin, ella se acercó al micrófono y leyó un poema. Temas tales como el SIDA, la injusticia y la desgracia es el foco de sus letras y música. Puramente personal, yo no lo llamaría música, es un ruido simbólico que encaja mejor en el disco que en el escenario.

El Conjuro

EL CONJURO

Estreno en México 23 de Agosto

Director: James Wan
Guionista: Chad Hayes, Carey Hayes
Título original: The conjuring
Género: Terror
Clasificación: C
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Sitio web: http://www.elconjurolapelicula.com/
Distribuidor: Warner Bros
En IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1457767/

Diamanda realiza una colaboración musical en esta película.

Basada en una historia real, esta película cuenta la terrible historia sobre cómo los renombrados investigadores de lo paranormal Ed y Lorraine Warren, fueron llamados para ayudar a una familia aterrorizada por una presencia obscura en una granja aislada. Obligados a confrontar a una ponderosa entidad demoníaca, los Warren se encuentran atrapados en el peor caso de su vida.

Nicolás Alvarado nos habla de la belleza del mal

La belleza de mal

Habla de la filosofía de Charles Baudelaire en el podcast de libros de Prodigy MSN

Charles Baudelaire

Con una introducción musical de Diamanda Galás, cantante, artista, compositora y pianista de origen griego, Nicolás Alvarado presenta la filosofía de Charles Baudelaire, uno de los padres de la poesía moderna.

En 1863, ese autor francés escribió “Las Flores de Mal”, uno de los libros más misóginos jamás escritos, en el que describe lo que llamaba el “spleen”, un sentimiento de melancolía muy particular, y postula el satanismo como una forma de lidiar con la tragedia que es la condición humana.

Subrayando la sensualidad y la belleza del mal, el poeta explica la tensión permanente generada por la adoración ante lo femenino y la abominación de lo femenino.

Temáticamente, abre las puertas a muchos temas dejados de lado, como el universo del mal, lo espiritual y la belleza decadente.

Algunos de sus numerosos discípulos son el mexicano Ramón Lopez Velarde y el nicaragüense Rubén Darío.

En Francia, uno de los principales herederos de Baudelaire fue Jules Barbey D´Aurevilly, quien, en “las Diabólicas” (1874), una colección de seis relatos, historias de pasiones y crímenes, en los que las mujeres tienen un papel central, desarrolló la filosofía de la belleza mortífera.

- Diamanda México -