Diamanda en mi ventana

Mujer divina
era muy bella tu Grecia
solamente la conozco
en los libros de historia

Pero jamás supe nada
estuviste observando en mi baranda
ofreciéndome la rosa negra…
y siendo el ángel que veló
toda mi existencia

Ahora Federico no apareció
no hubo luna en la noche
hubo sol que en el negro oscuro brilló fuerte
porque he sido visitado
por el arte hecha mujer

Arte oscuro
arte tierno
llegó al dulce lar a cantar
Diamanda en mi ventana

(“En la eterna noche
de mi desconsuelo
tu has sido la estrella
que alumbró mi cielo
y yo he adivinado
tu rara hermosura
y haz iluminado
toda mi negrura….”)

Mujer divina
era muy bella tu Grecia

 

Para una mujer excepcional que un día como hoy nació para darnos vida a sus admiradores a los que hemos aspirado a hacer arte como ella !!! gracias por tu música y por tu sensibilidad Diamanda Galás

FELIZ CUMPLEAÑOS !!!

Aldo Olvera Alarcón

Arbolé Arbolé a Diamanda Galás

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La gran dama de lágrimas de limón
está cosechando la ira
la voz de las hermanos enfermos
la ciñe por su garganta

Pasa lenta mi jaca roja
contemplando y oyendo
¡¡ SHEMA….. ADONAI !!
el servicio ha comenzado

Vengan todos amigos
escuchemos aquel Shofar
de voz desgarrada y potente
de la Señora Diamanda Galás

La gran dama de lágrimas de limón
sigue cosechando la ira
consagrando y ensalzando al enfermo
en aquel bello y dulce Plague Mass

Aldo Olvera Alarcón

Casida VII, De la Rosa

Dedico otro poema más de FEDERICO GARCÍA LORCA a aquella rosa de jardín griego, que es la inspiración de todos los que la admiramos y referencia para los que hacemos arte. Para ti mi divina rosa negra, que a través de la música buscas “otra cosa”, buscas amor, buscas equidad, buscas el respeto y la igualdad para todo el ser humano, para lograr así la armonía, buscas…. Libertad, para esa rosa hecha mujer llamada Diamanda Galás
*

La rosa
no buscaba la aurora
casi eterna en su ramo
buscaba otra cosa

La rosa no buscaba
ni ciencia ni sombra,
confín de carne y sueño
buscaba otra cosa

La rosa
no buscaba la rosa
inmóvil por el cielo
buscaba… otra cosa

Aldo Olvera Alarcón

Cante a Diamanda Galás

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Señora,
mi cuerpo ha olvidado
mi verdadera esencia
mi alma y mi corazón
de mí se han olvidado

Señora,
he abandonado la caja
creadora de música fina
deje todo para escribir
un poema

Ahora aquí estoy rendido
lleno de oscura sensibilidad
combinando los buenos olores
mi sangre que huele a vino
y mi pena que huele a limón

Oh! mi gran líder y guía
haz de mi tu instrumento
transmutando tus sentimientos
acordes de un dulce piano

Quiero ser para ti la rosa
que por ti siempre llora
negra de pena semita

Olé
vengo de las coladeras
a probar las mieles
y a recibir los rayos
de ese sol llamado
Diamanda Galás

Olé
Mira que ahí viene bajando
desde un monte desangrado
esa hermosa gitana
desde Grecia a Andalucía

Olé
Embrújame con tu voz
de santa y desgarrada
de veinticuatro gargantas vivas
suena por la calle y mi escalera

Ay ay ay !!!
Pena
canta la guitarra y mi rumba flamenca
me he olvidado de mí
pero de ti jamás nunca…

Aldo Olvera Alarcón

Serpiente del mal

La fiesta de las musas

Por Melissa Carrasco
jitti-koo@hotmail.com

Se abrieron sus labios de granada rota, rojos como la sangre brotando del corazón a cada puñalada amorosa. Llevaba el dolor en la piel, incrustado como piedra preciosa, en un firmamento pálido. Amada por el tiempo, su belleza se acrecienta, imponiendo el misterio de la ley inversa que la viste con la noche sobre el cuerpo y el cabello amarrado a su cabeza con desvelos de pasión, después de poco más de 20 años de su primer disco, en 1982.

Casi 30 años antes, un destino comenzaba a trazar su ruta; una vida asomaba los ojos por encima de un par de cejas delineadas, de mirada tóxica y veneno sobre la lengua. La madre Luna dio origen a una criatura frágil. Dicen que su historia comienza en Nueva York, sobre el asfalto de un callejón oscuro. Esa madrugada se esparcía en la niebla un aroma desconocido, como de flores marchitas. El viento arreciaba su latido con un ritmo imposible de seguir; diminutas gotas de cristal se arremolinaban en una silenciosa danza, y con el rojo del cielo que comenzaba a incendiarse, se iluminó de repente, un rostro pegado a los huesos, por la locura, la soledad y una lucha que continuaría a los largo de todas estas noches.

No existe voz que Diamanda Galás no haya tragado, ni alma sin ultrajar que esta vampiresa no haya consolado. No existe en el mundo luz sin tiniebla, de la misma manera en que no se concibe la vida si los amantes no se entregan a la muerte. Sus manos, sus oídos, se han prendado del piano en resonancia, sembrando melodías en cada trozo marfilado. Su carrera artística es controvertida, poco convencional, alejada del plástico habitual que se expande como plaga, invadiendo nuestros televisores. Es Diamanda, quien ha poseído el ritmo delirante de jazz, libre y con matices de punk, sin prejuicios ni pena. Aferrada a su piano, se planta sobre el escenario y se abandona, se ofrece, juega con su propio misterio y el terror de quienes no comprenden los sentimientos desprendidos de cada grito o gemido.

Ella comprende que el universo es infinito. Lo ha dejado claro desde la primera vez que interpretó una canción dejando al público con la sensación de haber asistido a un funeral medieval, a merced de un clan de vampiros y seres nocturnos. Sentada entre las butacas de aquel viejo auditorio había más de una mujer santa. A la tercera llamada se abrieron los pesados cortinajes desteñidos, roídos por el polvo, rasguñados por los infatigables fantasmas, habitantes del teatro. Al encender las luces, se reveló justo en el centro del escenario una figura espigada. Llevaba la cintura ceñida por un cinturón de piel oscura que le cortaba la respiración en cortos espasmos, como agujas clavándose en cada compás. La mirada perdida en un punto indefinido, con los labios muy cerrados, profiriendo tal vez, alguna especie de conjuro maléfico o hechizo de amor lanzado a algún caballero galante presente esa noche entre los asistentes. Diamanda tomó asiento lentamente, dejando que el silencio le lamiera las mejillas para romper la quietud con los estruendosos acordes de la primera canción.

No lleva enclaustrada en la garganta una sola voz; muchos demonios, dioses y ninfas surgen desde el interior de su boca para manifestar su existencia, su ronda eterna de almas en pena. Diamanda Galás es un médium, la puerta hacia el umbral del ensueño, el mal de ojo y la fuerza social.

Incomprendida, se ha visto atacada una y otra vez por los medios y espectadores engañados, debido a su incansable lucha en defensa de hombres y mujeres infectados con el VIH, acusada de blasfemar contra el santo rebaño, cayendo en la herejía que tanto alimenta el espíritu de los seres libres. Por que una noche, con un par de cirios encendidos y el cáliz de salvación blandiendo el vino amargo sobre la mesa, puede salvar de la ignorancia a los tontos de capirote.

Con 21 discos lanzados al mercado, su carrera ha enriquecido la escena musical alrededor del mundo, ofreciendo su propia alma en sacrificio para otorgar la salvación a todo aquel que esté dispuesto a recorrer senderos lejanos, con el cielo a media luz y en ocasiones caminando a ciegas a través de los laberintos que Diamanda Galás obliga a recorrer con el sabor turbio de su melodía endemoniada.

Bajo su hechizo es posible disfrutar de las Letanías de Satán, vestir el rostro con la Máscara de la Muerte Roja y abatirse con el placer de un Castigo Divino.

Con cadenas en las manos para vencer la esclavitud, celebrando el luto de los humanos para llenarse de vida; padeciendo la existencia para gozar en el paraíso prometido, el paraíso que sólo puede alcanzarse de la mano de Diamanda Galás.

Sonido Intravenal

Imagen superior: AMAZONA para Kyriaki Mavragozidis

Sonido INTRAVENAL

Por Diamánda Galás

Esta música está dirigida a un comportamiento excesivo. Una obsesión extremadamente omnipresente e invasiva. En segundos, se funde con un momento y se disuelve en el otro hacia una desaparición total que es del alma su propia implosión. No vas a un hospital para inspirar el montaje de tu propia muerte sobre el escenario. Lo sabes de memoria: esta necesidad, esta voracidad por los estados profundos de consciencia a los que me refiero. Un actor debe simular el deseado estado emotivo a través de una manipulación de objetos materiales externos, o usar los elementos del alma misma en un proceso que es la experiencia directa de la emoción misma.

Esta preocupación segunda es experimentada por artistas que lejos de ser profesionales son obsesivos.

En 1975 me propuse la creación de una nueva forma de música vocal que se ejecutara sin fuente aparente como la representación más directa del pensamiento. La preocupación principal está en la ejecución – secuencialmente, cordialmente, o contrapuntualmente- de diferentes procesos de concentración severa “mental” o “sensible”. Porque la voz es usada como el coordinador físico fundamental.

De esta manera, establezco una base contextual por la interconexión composicional entre los elementos de sonido y de lenguaje, una interconexión que, al principio, es parte de una producción de materiales individuales por sí mismos. En el escenario, me esfuerzo por moverme elásticamente a través de “estados de concentración severa” o “estados de trance” con completa obediencia al rigor que exige cada estado, y simultáneamente, ejecutar las demandas temporales de la macro estructura de la pieza… esfuerzos y preocupaciones que reflejan una obsesión con los placeres que se comparten y los que no: flagelante y flagelo

Wild Women with Steak Knives es un tipo de cirugía cerebral fría y sin piedad, una representación kinestésica de la mente difractada dentro una infinidad de cristales… la síntesis de entropía mental dentro de varias bandas de absoluta y mera esquizofrenia.

fullsizerender

Autoretrato por Diamanda Galás

 

Oda a Diamanda Galás

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En aquellos años de mis horas angustiosas
mucho antes de que yo naciera
un enorme volcán surgió
en las profundidades del océano helénico

Abrió una enorme grieta
para llegar hacia la superficie
un sol de luz extraña y refulgente
que se llama Diamanda Galás

Señora, sólo una cosa te pido
extiende tus hermosos brazos
quiero que me enseñes algo de tu vida,
enséñame siempre a reflejarme en ti
para poder entender a la gente que sufre

Muéstrame siempre algo de tu vida
para eternamente ser y hacer lo que mas anhela
el ser humano: La libertad.

Aldo Olvera Alarcón

Romance de la Pena Negra

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Y como un buen Lorquiano, dedico este poema a mi gran dama de lágrimas de limón por las diversas circunstancias que ha pasado con el SIDA, todos sabemos su pena y nunca ha manifestado la tristeza en su faz, pero si en su música, ella ha llorado por dentro y a través de su arte. A continuación este poema de FEDERICO GARCÍA LORCA tomado de su libro Romancero Gitano.

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya

Cobre amarillo su carne,
huele a caballo y a sombra
yunques ahumados sus pechos
gimen canciones redondas

Soledad:
¿Por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?.
Pregunte por quien pregunte
dime, ¿a ti que se te importa?

Vengo a buscar lo que busco
mi alegría y mi persona
Soledad de mis pesares
caballo que se desboca
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas

No me recuerdes el mar
que la pena negra brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas

Soledad:
¡Que pena tienes!
¡que pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca

¡Que pena tan grande!
corro mi casa como una loca
mis dos trenzas por el suelo
de la cocina a la alcoba

¡Que pena¡
Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!

Soledad:
Lava tu cuerpo
con agua de las alondras
y deja tu corazón en paz
Soledad Montoya.

Aldo Olvera Alarcón

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